Los calcetines de ciclismo de invierno tienen que resolver algo más difícil que abrigar: abrigar sin que el pie sude y se enfríe después, y sin dar volumen que apriete dentro de la zapatilla. Nuestra colección de invierno reúne cuatro tecnologías térmicas distintas, fabricadas en España, para que elijas la que mejor encaja con tu frío.
Las cuatro tecnologías, y para qué sirve cada una
Trabajamos cuatro construcciones diferentes, algo poco habitual en calcetines de ciclismo. Thermolite, una fibra hueca que atrapa el aire para aislar del frío sin apenas peso. Hilo de cobre en la planta, con un tejido más mullido, por las propiedades térmicas y de confort del cobre. Lana merino española, que regula la temperatura y sigue aislando incluso cuando está húmeda, además de controlar el olor. Y Nilit Heat™, una fibra técnica que aprovecha el calor del propio cuerpo. Cada una aborda el frío de una forma, y todas comparten el mismo objetivo: pie caliente y seco.
Térmico no es lo mismo que grueso
Un buen calcetín de invierno abriga por su fibra, no por su grosor. Interesa que caliente sin apretar, porque un calcetín demasiado grueso comprime el pie dentro de la zapatilla, corta la circulación y consigue el efecto contrario, pie frío. Por eso trabajamos fibras técnicas y no simplemente más lana.
Cuál elegir según tu frío
Para frío húmedo y salidas largas, la lana merino es difícil de batir. Para frío seco e intenso con el mínimo volumen, Thermolite y Nilit Heat. Y si buscas ese punto extra de confort mullido bajo la planta, el modelo con hilo de cobre. Si tienes dudas, en la tienda de Oviedo te ayudamos a elegir.